Nuestra Navidad

adoracin de los pastores
adoración de los pastores


Durante los últimos 60 años, la celebración navideña en Bogotá ha tenido variaciones de consideración.  Lo primero, era que la festividad se concentraba en el nuevo aniversario del nacimiento del Niño Jesús.  Poco se usaba el papá Noel, escaso era el uso del nórdico pino de Navidad, esto no se relacionaba con el nacimiento del Dios en la tierra.
Entonces, por aquellos tiempos en las familias bogotanas y en las de muchas partes de Colombia, todo iniciaba con la noche de las luminarias que celebraba la Inmaculada Concepción,  fiesta religiosa y relacionada con la fe católica. y de esa fecha para adelante se mandaban tarjetas por correo, se encendían esplendidas decoraciones con luces de colores en las calles y templos.   
Por esos días en Bogotá se iniciaban los paseos a recolectar lama o musgo una especie de manto vegetal que crece a la sombra de plantas mayores gracias a cierta humedad y que sirvió para decorar el piso de los pesebres bogotanos.
Los niños trepaban e la montaña y en costales de fique recolectaban alguna cantidad, para  figurar el piso del pesebre tradicional, el  que podía ocupar más de un metro cuadrado en un lugar de la casa a donde llegarían parientes y amigos a rezar la Novena de Aguinaldos. Luego del paseo de la lama y armado el establo con el portal de Belén, se compraba la pólvora, en lugares públicos o especializados, donde se vendía la afamada marca Mariposa que daba una relativa seguridad.  
La noche del 16 de diciembre, se escogía una, entre las casas de amigos o parientes para reunir a la gente e iniciar la novena con: Benignísimo Dios de infinita caridad…   Los invitados elogiaban el bonito pesebre de los anfitriones, arreglado con figuras de yeso, coloreadas, algunas importadas de porcelana, otras más adelante de plástico y muchas producto de la creatividad artesanal. Claro, ya se habían apostado a los aguinaldos. Al Si y al No,  a Pajita en boca,  a las escondidas, a los  disfrazados, etc.
Nueve noches maravillosas de alegría con la idea fija del nacimiento del niño, a las 12 de la noche del día 24  “La Noche Buena”. Tremidas las oraciones se quemaba pólvora, se lanzaban voladores se prendían volcanes o se jugaba girando chispitas mariposas y no faltaba un colorido globo que llevaría la carta al Niño Dios.
No era en Colombia, el papá Noel quien traía regalos;  esto, se les decía a los niños  en otros países.
Se rezaba al Divino Niño Dios y en su nombre se repartían  los obsequios a los niños que al despertar en Navidad destapaban sus juguetes que aparecían combinados con dulces y golosinas.
Hoy todo cambió, inicia la celebración comercial cuando se acaban las ventas para del Halloween. Se continúa comerciando hasta después de Reyes Magos otra tradición de la época.
Y finalmente vamos olvidando el desearnos una Feliz Navidad, para hablar de Felices Fiestas sin base religiosa, lo que no tiene sentido entre nosotros los católicos.